What's up? (relato del sábado 5 de marzo al viernes 11 de marzo)

Reto de la agenda: Una historia que suceda a través de mensajes de texto.



WHAT'S UP?

8.25
Carlos: Hola. Café? (emoticon taza café) (emoticon beso)
Paloma: Imposible. Atasco de trabajo. Luego te veo (emoticon beso)

13.30
Carlos: Hola. Comemos? (emoticon pollo asado) (emoticon beso)
Paloma: Perdona! Reunión última hora (emoticon carita agobiada) (emoticon beso)

18.17
Carlos: Hola. Sigues viva? Llamo al 7 Caballería? (emoticon carita guiñando ojo)

19.30
Carlos: Hola. Estoy con Paula en el Herminio's. Te vienes?
Paloma: Conozco a Paula?
Carlos: No creo (emoticon carita guiñando ojo) Yo la acabo de conocer, me ha visto tan aburrido... (emoticon carita de demonio)
Paloma: Bueno, ahora voy (emoticon beso)
Carlos: No hay prisa, estoy en buena compañía... (emoticon carita de demonio) (emoticon carita de demonio)
[Envío de archivo de imagen de Carlos y Paula]

20.00
Paloma: Dónde estás? Estoy en el Herminio's y no te veo...

20.05
Paloma: Carlos? Hola?

[Teléfono de Paloma desconectado; no se pueden recibir llamadas ni enviar mensajes]





El amante cometa (relato del sábado 27 de febrero al viernes 4 de marzo)

Basado en el reto-concurso de Gustavo Adolfo Bécquer: una historia protagonizada por una bruja.

Y, en realidad, he reescrito un microrrelato de hace seis años, publicado en este mismo blog, que me encantaba y que venía «a cuento».


El amante cometa

Los aldeanos me llamaban la bruja hilandera por mi habilidad para tejer con cualquier material. Me admiraban tanto como me temían, por lo que preferí aislarme en un claro del bosque, alejada de ellos.

El camino hasta mi refugio lo recorrió un joven hechicero, atraído por mi fama. Me confesó que, un mes atrás, había desposado a la fuerza a una joven campesina. La amaba sinceramente pero la novia nunca le correspondió: se arrojó por la ventana en la noche de bodas.

Sin embargo, la chica no se libró del brujo. Este había conjurado un hilo mágico que unía el alma de su esposa al dedo anular de él, así que la caída desde la torre solo destrozó el cuerpo. El espectro de la joven, una versión demacrada de su dueña y ligera como el humo, permaneció atada a su marido. Y ahí entraba yo.

«Necesito que prepares una colección de vestidos a mi esposa», pidió el hechicero. «Livianos, que no la abrumen con su peso». Contemplé los bellos ojos azules del brujo y dije que lo haría, con la condición de trasladar mi telar a su castillo. Tejí durante toda una estación, usando hilo de telaraña, suspiros de doncella y rayos de luna.

Aprovechando un momento en que le probaba los vestidos al espíritu de la joven, corté con mis tijeras de punta de diamante el hilo que la mantenía sujeta al hechicero. Luego lo enrollé en mi dedo anular. El fantasma de la novia desapareció para reunirse con el cuerpo. Y al brujo, por su parte, le tuve atado a mí durante semanas hasta que finalmente pereció de hambre y solo quedó su espectro.

Me encanta salir a pasear en los días de viento y que la gente admire volar, sujeto a mi dedo, a mi hermoso amante cometa.

Silvia (relato del domingo 20 de febrero al sábado 26 de febrero)

Reto de la agenda: Una historia sobre alguien que tiene una gran colección de plantas en macetas.





Silvia


Silvia no es una ciudad cualquiera. La he visto nacer en mi terraza, e irse expandiendo con cada maceta que iba añadiendo a la no pequeña colección. Nunca he podido observar a sus habitantes, pero sí sus delicadas obras de ingeniería vegetal: las diminutas escaleras trenzadas con hojas, los pórticos enramados, incluso algunas huellas que la lupa me permite adivinar. Intuyo que se alimentan de savia y néctar de flores, así que he procurado hacerme con especies que les proporcionen una dieta variada. Si veo que no tienden puentes hacia esa maceta, discretamente la retiro.

Hoy es el día en que deberé abandonar mi piso y la ciudad de Silvia. He intentado explicarles a los del banco que deben cuidar a las plantas, que hay vidas que dependen de ellos, pero no me han escuchado. El sol de marzo está haciendo abrir las flores. Quizá, hoy por fin, alguno de sus habitantes se asome; sería todo un regalo de despedida.